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domingo, 21 de enero de 2018

Geometría básica de la Boquilla.

De las piezas de la estilográfica, la boquilla es, quizá, la más sensible al modo de escribir puesto que se trata de la que está en contacto directo con los dedos del amanuense, la que facilita la presa que determina y condiciona el deslizamiento y, en definitiva, la que aporta la comodidad necesaria para ejecutar el trazo

La boquilla se denomina en inglés section y hay quien, por traducción directa, suele referirse a ella como sección. Su nombre tradicional en español es, en cambio, el de boquilla. Es así porque, en origen, era la pieza hueca de metal que se colocaba en el extremo de las plumas de ave, o los palilleros, para sujetar la plumilla. También se llama boquilla la pieza situada en el extremo de los instrumentos de viento; el soporte para cigarrillos o la parte e la pipa que se introduce en la boca, entre otras muchas acepciones.

Pues bien, la geometría de la boquilla ha sido siempre objeto de numerosos diseños y ensayos entre los distintos  fabricantes. Dado que es el lugar por donde el usuario sujeta la estilográfica entre sus dedos, se han probado numerosas formas para hacer más cómodo y seguro este gesto. Voy a mostrar, a continuación, los modelos básicos.

1.- CILINDRO:  Uno de los modelos más elementales es el de la boquilla cilíndrica, siguiendo las tradicionales formas de las plumas de ave o de los palilleros. Un buen ejemplo de ello es el de la Parker Vector, una pluma de líneas rectas y paralelas. La Platinum Plaisir es otro.

(foto: Articomic)
(foto: theonlinepencompany)

2.- CILINDRO DE PAREDES CONVEXAS.  Otro modelo de cilindro, aunque éste con paredes convexas o diábolo, es que en el que las paredes de la figura se curvan hacia dentro. Un ejemplo típico es el de la Sheaffer Balance II o la Edison Collier.


(foto: peytonstreetpenss)

También es el caso de la Faber Castell Ondoro.


(foto: kult-objekte)

3.- CILINDRO DE PAREDES CÓNCAVAS: Se trata de otro cilindro pero, en este caso, con las paredes cóncavas. Es el caso de la Faber Castell Loom


4.- TRONCÓNICA. Una de las formas más tradicionales es la troncocónica, es decir, la de un cono truncado, o cilindro con un extremo más ancho que otro. Las líneas, en este caso, se afinan hacia el plumín para permitir una mayor adaptación a los dedos del usuario. Las líneas del cono pueden ser rectas, como en la Faber Castell e-motion...


...ligeramente cóncavas como ocurre con la Cross ATX, la Parker Urban o la  Lamy Studio...

foto: tigerpens
(foto: theonlinepencompany)

...o convexas como en la Cross Sauvage o la Mansucript Classic




(foto: theonlinepencompany)

5.- TRIANGULARES.  Muy raras, el paradigma de esta figura es la Omas 360, una pluma aparentemente incómoda pero que resulta absolutamente fascinante cuando se usa. Su ergonomía es mucho más práctica que visual.


(foto: Omas)

5.- FIGURAS COMBINADAS.  Además de las figuras geométricas básicas que hemos visto, hay boquillas que resultan de la combinación de varias de ellas y que tienen su origen en la adición de diseños más seguros o limpios.

Para evitar que los dedos resbalasen hacia el plumín,  muchos diseños de boquilla incluyen un pequeño resalte o faldilla  que separa la boquilla del plumín, ofrece mejor sujeción y previene el manchado de los dedos. Este resalte puede ir desde un fino labio hasta un grueso escalón.  El diseño de una boquilla troncocónica con escalón (o forma de vaso invertido) es uno de los más exitosos en la historia de la estilográfica. Aquí lo vemos en una Parker Duofold,  una moderna Romillo y una Nakaya.

(foto: theonlinepencompany)


(foto: Unroyal Warrant)

En ocasiones, el escalón constituye una pieza aparte, generalmente metálica, como en esta Cross Townsend

(foto: theonlinepencompany)


6.- OJIVAL  Uno de los modelos clásicos de boquilla es el ojival. En realidad, se trata de una figura troncocónica cóncava. Peor lo singular es que, por regla general, el plumín se encastra en la boquilla o se integra en sus líneas. Esto puede ser muy acentuado en el caso de las Parker 51, algunas Waterman o las típicas Pilot; o más lineal en el caso de Sheaffer, y otros plumines tubulares.




7.-  IRREGULARES.  Finalmente, existen boquillas anatómicas o irregulares. En ellas, la forma no guarda relación con ninguna figura geométrica especial, sino que sus líneas pretender adaptarse a los dedos de la mano, en la posición óptima para llevar a cabo el agarre. Ejemplos típicos de estas boquillas son la Lamy Safari o la Rotring Core.


(foto; Ed Jelly)


Los modelos mostrados son los básicos aunque, como es natural, cada fabricante tiende a añadir sus ideas personales y su estilo a cada figura geométrica elemental. Hay formas más anchas, más estrechas, más acentuadas, más ligeras, etc. Cada aficionado encontrará su pluma ideal probando estos modelos, en diferentes anchuras y acabados, hasta dar con su favorito.

Personalmente diré que me gustan las boquillas de buen diámetro, generalmente en forma de cáliz, es decir, con labio inferior aunque no demasiado pronunciado, y sin rosca incorporada. Además, me gusta que sean del mismo material que el del resto de la pluma. Hay mucho espacio para que cada cual manifieste sus preferencias a lo cual quedan invitados todos los lectores en la seguridad de que encontraremos experiencias más que interesantes.




lunes, 15 de enero de 2018

Pilot Vanishing Point Crimson Sunrise, Edición Especial: Tiempo para la belleza

Poco puedo añadir aquí de un modelo tan especial, exitoso y arrebatador como la Vanishing Point de Pilot-Namiki. La VP comenzó siendo una pluma revolucionaria y se ha convertido, décadas más tarde, en una compañera fiel que ilumina los momentos del buen aficionado y del dedicado amanuense. Una VP es siempre una pluma discreta, práctica y fiable; una pieza que lo ofrece todo con una mecánica única y una funcionalidad por encima de  los clásicos paradigmas de la estilográfica.

Con el paso de los años, la VP se ha ido convirtiendo, además, en objeto de colección y campo de ensayo estético. Esto resulta algo sorprendente en una pluma que pretendía ser, ante todo, un objeto reforzadamente funcional. Pero a partir de una sobriedad estética en sus primeros modelos, la pluma ha servido de base a nuevos esquemas de colores,  acabados y materiales, que multiplican sorprendentemente sus cualidades ornamentales.

Es en este orden de cosas que Pilot-Namiki puso en el mercado algunas ediciones especiales como las  Raden, las Kobe Pen Shop y las de bambú, entre otras. Pero también decidió competir en el mercado de las Ediciones Limitadas y en 2003 comenzó a producir una pluma por año. Para la belleza siempre había tiempo.

Todo empezó en 2003 y hasta hoy se han emtido las siguientes:

2003 Mandarin Yellow (1500 ejemplares)
2003 Red Kasuri (Carbonesque) (1500 para Japón)
2004 (no hubo)
2005 (no hubo)
2006 Ice Blue (1235 ejemplares)
2007 Orange (2007 ejemplares)
2008 Purple (2008 ejemplares)
2009 Vivid Red (2009 ejemplares)
2010 Ice Green (2010 ejemplares)
2011 Pink (2011 ejemplares)
2012 Charcoal Marble (2012 ejemplares)
2013 Maple (50th Anniversary Edition, 900 ejemplares)
2014 Copper (2014 ejemplares)
2015 Twilight (2015 ejemplares)
2016 Black Guilloché (2016 ejemplares)

Como se puede apreciar, a partir de 2007, Pilot fabricó tantas plumas como número de años correspondían a cada edición.

En 2017, la pluma elegida ha sido la Crimson Sunrise, una pluma que se fabricó en número de 2017 ejemplares y que es la que aquí se presenta.  Esta Aurora Escarlata se presenta en una caja especial, ya vista en anteriores modelos.


Se trata de una caja de gran calidad con una sólida solapa de cartón que permite abrirla.


La caja también va provista de un pequeño cajón inferior donde se guardan los cartuchos y la documentación.


La pluma, una VP normal en términos funcionales, aparece vestida de un lacado extraordinariamente atractivo. Posiblemente se trate de una de las combinaciones de colores más hermosas de todas las Ediciones Limitadas de Pilot.


Como ya ocurría en la Twilight, se trata de un color degradado que comienza por un intenso escarlata junto al botón de accionamiento y acaba en un precioso rojo fuego junto a la boquilla.


Entre uno y otro color, el degradado ofrece una bellísima transición de brillos y tonos que pretende recrear los colores del amanecer. Por otro lado, los tonos anaranjados recuerdan los colores del kaki, esa preciosa fruta tropical.



Las fornituras de la pluma son rodiadas, lo que realza y enriquece los cálidos colores del cuerpo.


En el cuerpo aparecen los datos identificativos de la Edición Limitada


En el anillo central, está inscrito el número de la pieza sobre la totalidad de la Edición.


La pluma carga por cartucho/convertidor, ambos incluidos.


El plumín, en oro de 18K, está también rodiado.


El conjunto interior de la pieza muestra la limpieza y eficacia del mecanismo así como la facilidad de gestión de los recambios.


El alimentador es absolutamente eficiente, pese a su reducido tamaño.


El mecanizado de la pluma y sus acabados son, como en toda Pilot, absolutamente perfectos.


EL accionamiento del plumín, igualmente perfecto, sigue siendo una auténtica delicia y un mecanismo óptimo para usar la pluma con total comodidad


Con los años, la belleza del diseño de esta singularísima pluma adquiere mayor relevancia.

La afortunadísima combinación de colores y fornituras permite a Pilot ofrecer con esta VP una pluma preciosa que atrae miradas. La espectacular belleza del degradado y su perfecta ejecución, dan como resultado una estilográfica única que, apenas salida a los mercados, ya resulta difícil de encontrar.

Para quienes amamos la Vanishing Point, las Ediciones Especiales de Pilot son siempre objetos de deseo. Lo mejor del modelo y sus exquisitos acabados se dan cita en ellas, confirmando la vitalidad y proyección de una pluma siempre revolucionaria e increíblemente vigente pese a sus más de 50 años de historia.






jueves, 11 de enero de 2018

Eboya Kyouka Tanshin: Clasicismo y modernidad

Eboya es una filial de Nikko-Ebbonite, la única empresa japonesa dedicada a la manufactura de ebonita que, por cierto, es la suministradora de las grandes marcas de aquél país, así como de otros clientes de todo el mundo.

Eboya es una marca de estilográficas muy reciente. Es obvio que, al nacer, se enfrentó a un desafío y es que el mercado de plumas japonesas cuenta con competidores francamente poderosos. Luchar contra ellos sólo podía hacerse en base a unas pocas notas diferenciadas y Eboya lo ha sabido hacer.

Para empezar, Eboya utiliza unos motivos especiales de ebonita. Ante todo, porque son en color y, además, no es frecuente encontrar en Japón los típicos patrones tan comunes, por cierto, en India o en algunos fabricantes europeos clásicos, hoy ya desaparecidos. La ebonita típica japonesa suele ser monocolor o destinada a ser lacada con urushi. Eboya, en cambio, trabaja con patrones multicolores, modelos ripple, y con unos acabados que podríamos llamar más clásicos que típicamente japoneses.

El segundo factor distintivo de la marca son sus formas. Tampoco aquí Eboya sigue una específica tradición japonesa sino que opta, en gran medida, por una mayor libertad en sus líneas y por inspirarse, en ocasiones, en  modelos antiguos. La pluma que presento aquí recuerda, por ejemplo, a las Onoto de los años 20 y 30 del pasado siglo.


Se trata de una Kyouka, una pluma fabricada íntegramente en ebonita de color verde moteado. La pluma se puede adquirir en tres tamaños. La que aquí muestro es la mediana que equivale, aproximadamente, a una Lamy Safari.


La pluma se presenta en una sencilla caja de cartón con una banda de papel en la que constan sus principales características.


En el interior de la caja, hay otra tarjeta que reproduce los datos de la banda así como alguna documentación complementaria.



Además de la evocación de antiguos modelos, esta pluma presenta una serena limpieza de líneas. su forma es muy original y atractiva, una curiosa mezcla de clasicismo y modernidad.


El trabajo de la ebonita es perfecto. Los mecanizados son impecables y el tacto del material, inconfundible y cálido.


Hay otros dos detalles característicos de Eboya además de los arriba mencionados: la variedad en los sistemas de carga y los plumines alemanes. En cuanto a lo primero, diré que la mayoría de sus plumas pueden encargarse con distintos sistemas: cartucho/convertidor, carga por botón y cuentagotas japonés (con válvula de cierre). Esta variedad es algo poco habitual en el mercado japonés y enriquece la oferta de la casa tokiota.



El modelo que aquí se presenta carga por cartucho/convertidor lo que la hace más económica aunque menos vistosa en el orden mecánico.


El último detalle al que me he referido es el del plumín. Eboya utiliza plumines alemanes Bock de oro de 14K. Puede parecer algo extraño pero teniendo en cuenta que el mercado principal de la casa es Jaoón, el hecho de que los plumines sean los prestigiosos alemanes, le otorga, precisamente, un detalle de originalidad.


Me pregunto si lo anterior no es lo que justifica que se mantenga el logo de Bock en el plumín en vez del propio de Eboya.


El alimentador es de ebonita.


La pluma carece de clip, lo que contribuye a la pureza de sus líneas.


El capuchón, a rosca, es un simple cilindro rectilíneo.


El cuerpo, más complejo estéticamente, es también un cilindro, pero se adorna con dos secciones talladas en minúsculos cuadrados, minuciosamente tallados.


El rebaje en la parte trasera del cuerpo permite colocar el capuchón.


En el centro del cuerpo aparece grabado el nombre de la marca.


La pluma mide 141 mm y pesa en total, 36 gramos lo que indica una ligereza típica del material en el que está construida.


En la mano, la Kyouka es una pluma cómoda y agradable. Sus líneas facilitan la sujeción. siendo un ejemplar que me ha sido dejado para su análisis, no la he entintado y, por tanto, no puedo dar detalles de su desempeño aunque no es difícil suponer que será magnífico.

Esta pluma me ha sido entregada por Inktraveler para su análisis. La activa y curiosa firma española se ha convertido en el primer distribuidor de Eboya en España lo que es digno de agradecimiento. sus precios dentro del país son equiparables a los del resto de distribuidores mundiales. La Eboya no es una pluma barata aunque tiene un precio justo y está en la línea de otras japonesas de su categoría. Se trata, en todo caso, de un gran ejemplar y de una marca que merece la pena retener. Estoy seguro de que nos deparará grandes y suculentas sorpresas.


Agradezco a mi amigo Pepe, de Inktraveler, su gran generosidad por haberme prestado esta pluma y permitirme analizarla para todos los lectores.