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martes, 17 de enero de 2017

¿Es bueno "comprar en casa"? Inercias y mitos.

Estoy seguro de que todos los lectores habrán oído alguna vez, sobre todo en boca de un político o de un fabricante,  lo aconsejable que es comprar productos locales antes que de importación. En cuanto ello tiene que ver con la idiosincrasia nacional, los gustos y preferencias de un determinado sector, el estilo propio de un país o una región, nada he de decir. Pero que ello beneficie realmente a la industria, el mercado de trabajo o a la riqueza local, es cosa que merece la pena tratar, aunque sea someramente.

Ante todo, tengamos en cuenta una cosa: en nuestros días, prácticamente ningún producto puede considerarse producido en un sitio determinado. Hasta las manzanas que compramos al agricultor de nuestro pueblo han sido fertilizadas, polinizadas, sulfatadas y envasadas con productos ajenos a la industria local. El coche que orgullosamente creemos alemán, o inglés, contiene piezas fabricadas en medio mundo y la hermosa camisa que exhibe una etiqueta francesa o española ha podido ser fabricado a miles de kilómetros de distancia de estos países.


Recordemos también que el agricultor susodicho cuestión gastará una parte importante de su beneficio en productos de origen totalmente externo, desde la camioneta, el abono y las herramientas que usa para cultivar sus árboles hasta la gasolina que necesita para mover el tractor, los motores, la bomba de riego y calentar su propia granja. Por tanto, es algo ingenuo pensar que el dinero que gastamos en esas manzanas va a permanecer en la comunidad.

Pero supongamos que es posible mantener una economía totalmente local, en la que la producción, el gasto y el ahorro, quedan confinados a tal ámbito. Tengamos ahora en cuenta que, a menos que se trate de una economía de subsistencia o de mero trueque, la mayoría del flujo monetario que recibe una comunidad vendrá del exterior.  Y no olvidemos que, si lo que es bueno para unos lo es para otros, todos harán exactamente lo mismo. ¿Cuál sería el resultado?


Es fácil pensar que lo único que le interesa a un fabricante es vender más. Es lo que nos dice la intuición, pero es un error. El beneficio que obtiene un fabricante de plumas no deriva del número de unidades que consigue vender sino de la relación que hay entre el precio y sus costes de producción. De estas dos variables, precio y costo, el fabricante sólo controla la segunda porque el precio lo marca el mercado y la competencia. Cuando una producción está equilibrada, la diferencia entre costo y precio constituye el beneficio. Pero si se altera gravemente alguno de estos factores, por ejemplo, incrementando exponencialmente la producción, los costes se dispararían de manera incontrolada, de modo que los beneficios disminuirían o acabarían por desaparecer. Es lo que se denomina popularmente "morir de éxito".

Lo que el empresario de éxito busca no es solo vender más sino conseguir aquello que se denomina "mínima economía de escala", o "eficiencia de escala"; un punto en el que la relación entre coste y unidad producida, produce el máximo beneficio.  Ello garantiza que toda la producción puede venderse y que el precio que se obtiene permite mantener un margen constante de ganancias. Si la producción se incrementa por encima de este equilibrio, suben geométricamente los costes y los beneficios decrecen, porque los precios no se pueden aumentar a voluntad del fabricante. Hay algunos matices al argumento, pero básicamente, es así como funciona. Por tanto, la decisión de comprar en casa no determina que la producción crezca o que la industria local sea más eficiente, porque eso depende principalmente de los costes.


En cuanto al empleo, pensemos en el número y calidad de los que existen en una comunidad y, a continuación, veamos cuántos de ellos dependen de la industria estrictamente local. En realidad, muchos tienen que ver con la creciente especialización de tareas, típica de la economía moderna. Cuanto más grande es un mercado, mayor especialización habrá. Cuanto más pequeño, menor, y, por tanto, menor productividad. Esto es lógico si pensamos que la fabricación de un producto complejo como, por ejemplo, un carísimo avión, necesita mucha mano de obra especializada, capaz de entender de aviónica, informática, ingeniería, física, química y matemáticas.  Ningún mercado local pequeño construye aviones.

Aunque la demanda de estilográficas creciera exponencialmente en un determinado país, sólo significaría que el dinero se redistribuiría, es decir, que en lugar de gastarse fuera, se gastaría en aquella comunidad. Pero si todos los países hicieran lo mismo, perderíamos clientes en todo el mundo y reduciríamos nuestra capacidad de empleo global. Sin contar con que el empleo no es un factor abstracto sino que una oferta mayor en un cierto sector, significa la pérdida en otro porque los trabajadores irían al primero. Si la oferta de empleo supera la capacidad de una comunidad, provocaría la temida inflación que, a su vez, generaría una reacción al alza de los tipos de interés.



Por tanto, es un mito pensar que si uno compra solo los productos de su comunidad puede, al mismo tiempo, disponer de todos los demás productos que están actualmente a su disposición y, además, al mismo precio. Comprar en casa es lo que se ha hecho durante cientos de años, pero porque ni el transporte ni los medios de comunicación permitían otra cosa. Actualmente, cuando las largas distancias han dejado de ser un obstáculo, hemos descubierto que cooperar con comunidades que están a miles de kilómetros de nuestra casa multiplica nuestro conocimiento, nuestra especialización y permite utilizar economías de escala. Si todos siguiéramos la consigna de comprar en casa y la aplicáramos a todo tipo de productos, perderíamos variedad, calidad y, sobre todo, precio. Seríamos más pobres.

Todo lo anterior no quiere decir que no haya productos locales que merezcan ser desarrollados y comprados. Pero por sus bondades intrínsecas, por su calidad o por su precio, no porque sean de nuestro vecino. Generalmente, temo que cualquier fabricante que apela a su origen y al "compre en casa", intenta simplemente justificar que su producto no es competitivo.


Hay un argumento que suele salir en las conversaciones sobre los productos locales: el sentimental. Y yo me declaro culpable. Estoy seguro de que muchos de mis lectores lo habrán percibido en numerosas entradas que hablan de viejas tiendas, antiguos productos o pasadas glorias estilográficas. Sin embargo, tampoco habrá pasado desapercibida mi opinión favorable a las nuevas tecnologías, los mercados globales y la potencia incontestable de herramientas comerciales como internet a la hora de encontrar el mejor producto al mejor precio. Lo uno no quita lo otro. Siento el cierre de las viejas papelerías pero me parece que la alternativa, es decir, sostenerlas cuando son antieconómicas, es peor.  Como consumidor, espero siempre obtener el mejor producto al menor precio y eso, le guste o no a mi corazón, es lo que determina la inmensa mayoría de mis decisiones de compra.

En resumen y en términos estrictamente de consumo, cuando alguien compra una pluma debería únicamente en pensar cuál es la relación calidad/precio del producto; qué va a conseguir por qué cantidad de dinero. A igualdad de producto, elegirá la de menor precio; a igualdad de precios, elegirá el mejor producto. No me debería importar que el producto venga de China, de Pakistán, de Virginia o de Madrid y, desde luego, no me siento culpable por ello.

Espero no haber sido demasiado aburrido y que los amables lectores sepan disimular mis torpezas.

(todas las imágenes son de uso público)

sábado, 14 de enero de 2017

Retro 1951 Scriptmaster: Bellas formas a precio asequible.

En 1991, George Kartsotis creó una compañía para la fabricación de instrumentos de escritura a los que era un gran aficionado, pese a no contar con grandes conocimientos en la materia. La empresa se instaló en Richardson, estado de Texas. el año 1951 es el del nacimiento de Kartsotis y la estética comercial de la casa está fuertemente vinculada con la de aquélla década. Su lema es "La vida es demasiado corta para llevar una pluma fea".


(foto: retro51)

Comenzó comercializando algunos modelos asiáticos hasta que desarrolló su propio criterio. Su gran éxito llegó de la mano del modelo Tornado que le dio fama y, por descontado, éxito económico. La fabricación de las piezas sigue siendo externa, probablemente china, pero el diseño y el montaje final se realizan en los USA. Los plumines son alemanes.

Los instrumentos de Retro 1951 tienen un marcado sabor clásico y han conseguido desarrollar una estética inconfundible en la que destaca el remate de su capuchón o, en el caso de los bolígrafos, su parte superior. Se trata de una pieza metálica guilloqueada, en forma de corona,  con una preciosa trama que le aporta gran personalidad. En los bolígrafos y lápices, constituyen el elemento más prominente del diseño.



(foto: retro51)

Las estilográficas de Retro 1951 constituyen una parte muy pequeña de su negocio. Actualmente, apenas comercializa tres modelos. Son plumas baratas, de un rango económico asequible que no supera los 50 dólares y que tienen una relación calidad/precio muy favorable.

La pluma que hoy presento es un modelo relativamente antiguo. Se trata de la Scriptmaster, un diseño de los primera mitad de los años 90 del pasado siglo que supuso una gran sorpresa en el mercado pues resultó ser  una pluma de gran calidad y mayor hermosura, todo ello a un precio muy competitivo.


Una de las señas de identidad de la marca es su cuidado embalaje. La pluma se presentaba en una caja de cartón rectangular bellamente decorada al estilo de los años 50.


En el interior, había un estuche cilíndrico de color negro, forrado con una resistente lámina en relieve y el logo de la marca en la base. El estuche se abría extrayendo la base.


La Scriptmaster descansaba muy bien protegida en el interior de este estuche, sujeta por una banda de tela negra brillante. La documentación se esconde en la parte trasera. Se trata de una estilográfica muy bella, sencilla, elegante y llamativa por el material con que está construida, pero siempre en el terreno de la discreción sin que su tamaño la haga aparatosa.


La pluma está íntegramente fabricada en acetato de celulosa, un material que ya solo se ve en plumas de gama alta. Se trata de una combinación tortosishell o caparazón de tortuga, muy apreciado por los coleccionistas y que se ha visto en numerosos modelos de otras marcas.


El de Retro 51 es de gran calidad puesto que es fácil apreciar su cuidada fabricación y, desde luego, que se trata de una pieza torneada a partir de una barra de material sólido. La pluma es ligeramente translúcida.


Las fornituras de la pluma están acabadas en latón rodiado, que hace una buena combinación con los colores cálidos de cuerpo y capuchón.


Como podemos ver en el capuchón, el clip de la Scriptmaster es mucho más sólido y funcional que el que portan los actuales modelos de la marca. Está anclado en la banda guilloqueada que recorre la superficie exterior del capuchón.


El remate del capuchón es también de acetato de celulosa en tortoishell. Hay otro anillo guilloqueado en la parte inferior de la pieza.


El cuerpo de la pluma está totalmente fabricado en el mismo material tortoishell. Muestra el anillo en su parte superior y una pequeña arandela rodiada entre la boquilla y el cuerpo. En el centro del cuerpo, aparece inscrito el nombre de la marca.


El plumín es un Schmidt de acero de buen tamaño, proporcionado al de la pluma, asistido por un alimentador muy bien realizado y de gran rendimiento. El conjunto se desenrosca y es sustituible por cualquier otro del fabricante alemán.


La alimentación de la pluma se realiza por cartucho/convertidor. Incluye uno de la marca Schmidt.


La escritura con la pluma es muy cómoda. La boquilla es de tamaño adecuado y la pluma, en conjunto, es sumamente ligera. Su buen tamaño, 141 mm, proporcionan un buen agarre sin que se resienta la mano. El flujo es bueno sin ser excesivo y la línea es continua, segura e inmediata. Las bondades de los conjuntos Schmidt son inmediatamente apreciables. El plumín, por su parte, es suave aunque no exento de un cierto mordiente.  Con el punto medio, se comporta perfectamente.


La Retro 1951 Scriptmaster es una pluma poco conocida, perfectamente construida y con una relación calidad/precio asombrosa para lo que ofrece. Sus sucesoras, como la Tornado, aunque siguen siendo piezas interesantes,  no tienen las mismas cualidades. Quienes tuvimos la oportunidad de conseguir un ejemplar de estas Scriptmaster,  aún podemos disfrutar de una estilográfica sensacional para un precio más que módico.






martes, 10 de enero de 2017

El intercambio tinta-aire. Un viejo problema

Cuando hablamos  aquí de la capilaridad y del alimentador, quedó pendiente tratar el fenómeno físico del intercambio tinta/aire en el interior del depósito. Y hemos visto también en este lugar cómo la presión de aire actúa en el interior del depósito de las estilográficas. Pues bien, para seguir profundizando en nuestro conocimiento de la física de las estilográficas y su funcionamiento, vamos a examinar estos dos importantes fenómenos en conjunto

El alimentador es la pieza clave de la estilográfica por dos aspectos esenciales:
  1. trasmite la tinta, por capilaridad, desde el depósito hasta el papel, y
  2. permite intercambiar tinta por aire en el interior del depósito
Si la tinta solo pudiese salir y no hubiera nada que la sustituyera dentro del depósito, el flujo se interrumpiría en poco tiempo. Es lo que ocurre cuando sostenemos una pajita llena de líquido si colocamos un dedo en su extremo superior; aunque esté boca abajo, el líquido no se caerá, por la sencilla razón de que, para que la tinta salga, el espacio que ocupaba debe ser sustituido por otro elemento. Si levantamos el dedo de la pajita, entra aire en la misma y, entonces, el líquido en cuestión cae por gravedad.


En una jeringuilla, que parece similar a una estilográfica de pistón, el problema no existe porque el pistón interior baja con el líquido y, por tanto, no hay elemento alguno que se intercambie con él. En las plumas de pistón, en cambio, sigue siendo necesario un sistema de intercambio porque el mecanismo no acompaña al nivel del líquido expulsado. Ocurre lo mismo con las de bomba de vacío, de ahí que deba abrirse ligeramente el culote superior para dejar que el aire pase hacia el depósito.


En las estilográficas  ocurre, por tanto, que la tinta que sale del depósito debe ser necesariamente sustituida por aire, so pena de que el flujo se interrumpa en el momento exacto en que el aire que queda allí genera más fuerza interior, por causa del vacío, que la que genera la tinta al salir por capilaridad. Louis Waterman fue el que resolvió el problema. Veámoslo con algunos esquemas.

En el siguiente dibujo vemos una pluma en reposo. La tinta ni sale ni entra puesto que el plumín no está en contacto con el papel. La tinta empapa el alimentador. Como vemos en el esquema, se trata de un corte de perfil en el que podemos apreciar un canal que va desde el agujero de ventilación (aunque puede nacer en otro lugar distinto del alimentador) hasta el  depósito. Le llamaremos canal de aireación o toma de aire.

El mecanismo de intercambio tinta/aire funciona como sigue: a medida que la tinta sale por el plumín, crece la fuerza del vacío que se crea en el interior del depósito. En el esquema vemos la correlación de fuerzas.


¿Cuales son estas fuerzas? por un lado, la gravedad, que empuja la tinta hacia afuera. Por otro, el vacío, que se crea en el interior del depósito a medida que la tinta sale sin que  nada la sustituya. Este equilibrio de fuerzas es absolutamente esencial para que el flujo de tinta sea regular ya que la capilaridad, por sí sola, podría ser incapaz de contener un volumen excesivo de tinta, provocando las temidas pérdidas.


Pues bien, este equilibrio se rompe cuando la pluma escribe porque la tinta sale del depósito sin que ningún otro elemento la sustituya. Pero cuando el vacío aumenta, llega cierto punto en que su fuerza es capaz de absorber una burbuja de aire que toma del exterior por el único sitio disponible, esto es, el canal de ventilación que hay en el alimentador. Esto ocurre porque la fuerza que genera la presión interior del depósito es más baja que la del exterior (ambiente), de manera que el aire, menos denso que el líquido, pasa espontáneamente de un lugar a otro equilibrando la presión en ambos lugares. En el esquema vemos cómo la burbuja de aire a presión ambiental comienza a entrar por el orificio de ventilación del plumín hacia el depósito con la presión más baja.


La  burbuja de aire sube así  por el canal de aireación hasta el depósito, atraviesa la tinta y llega hasta el aire interior que se ve nuevamente equilibrado. A medida que la tinta sigue saliendo, es decir, que usamos la pluma, la presión vuelve a desequilibrarse y el proceso se repite indefinidamente.

En todo momento, el flujo de tinta es continuo porque el alimentador sigue empapado, de manera que se puede seguir escribiendo sin interrupción. Cuando la presión del vacío interior del depósito vuelve a crecer, otra nueva burbuja de aire se tomará del exterior y reemplazará la tinta saliente.

Espero haber contribuido a hacer más comprensible el sutil mecanismo de intercambio tinta/aire en el interior del depósito de una estilográfica. Saber cómo funciona una pluma nos permite darnos cuenta de la pequeña maravilla física de la que no nos apercibimos cuando escribimos pero que tantas centurias se tardó en entender y resolver.

(todos los dibujos son del autor; los esquemas de la pluma, sobre una idea original de Enrst Bitterman)

viernes, 6 de enero de 2017

Desentrañando la Parker Very Personal

Contamos de nuevo con la presencia de Leonardo Izaguirre que hoy nos ilustra con un profundo estudio de la Parker Very Personal, una magnífica estilográfica que merece la pena recordar y que, hoy, como regalo de Reyes, vamos a poder disfrutar.

Los magníficos seguidores de este maravilloso espacio de Don Pedro, nuestro “master and commander”,  ya habrán oído hablar de esta americana de la casa Parker.  En una entrada previa del 08 de septiembre de este mismo año, ya habíamos mencionado a la Very Personal, “VP”, como la estilográfica precursora del súper éxito de ventas que fue, para Parker, la “75”. 

Parker 75, colección Place Vendome (Grain D´Orge) de la sucursal francesa

La razón fundamental, es porque el esfuerzo que representó para el equipo de diseño de la empresa de “la flecha”, realizar una estilográfica que se ajustara al gusto personal de cada usuario y para hacerle más cómoda las cosas a los zurdos, resultó en la VP, pero quien cosechó los frutos de este laborioso y dedicado trabajo fue la 75.

Un plumín giratorio: 

Kennet Parker y su hijo Dan, se involucraron de lleno en la tarea de hacer y comercializar una estilográfica con plumín rotatorio para corregir los ángulos de escritura de cada usuario, e incluso el de los zurdos, sin mayores inconvenientes. 

Esta simple idea, demuestra el curso del pensamiento del americano de la época, quien con su ingenio buscaba un reto y trataba de encontrar soluciones al mismo, perseverando e insistiendo hasta conseguirlo. 

Parker había contratado a un brillante diseñador, quien como Kennet, era un ávido piloto, de allí que muchos de sus diseños de estilográficas tuvieran que ver con la aviación. En 1953, Don Doman entra en la casa de Janesville  para dirigir el departamento creativo y con la misión concreta de hacer un plumín giratorio. Nueve años después, ve la luz nuestra protagonista, la Parker VP que, como ya hemos dicho, fue la primera en disponer de un mecanismo de rotación sencilla del plumín en la boquilla. 

Parker VP: azul y roja /capuchones chapados en oro


Sin manchas en los dedos:

Con un bello y elegante diseño que recuerda a sus hermanas, la P 61 y la P 51 MKIII, la VP tenía además un sistema de carga “limpio”, ya que, con un cargador aerométrico puntiagudo y extraíble y con la sección de conexión al colector en forma de ampolla, debía usarse  para cargar tinta directamente con él desde el tintero.




Esto evitaría el desagradable estigma de “los dedos manchados” que Kennet quería eliminar. 

El “Clean Filler” fue un revolucionario sistema de carga y una ingeniosa solución que sirvió, no solo para cumplir el deseo de Parker, “sin manchas en los dedos”, sino que además cumplió otras interesantes funciones, como veremos. Lleva en su “ampolla” una zona con aristas que encaja perfectamente en la base del colector.


Ello que permite que: plumín, colector y convertidor se conviertan en una unidad y giren “en bloque” cuando el usuario rota el plumín en la boquilla.

Parker VP: “Unidad Plumín/colector/Convertidor”

Esto se logra gracias a que: por un lado, el colector tiene una zona de anclaje con ranuras (que sirven de hembras), para las aristas del convertidor y, por el otro, porque a diferencia de la Parker 75, en la VP, el plumín entra a rosca en el colector y una vez ajustado y ensambladas estas tres piezas (plumín, colector y convertidor), las mismas giran libre y suavemente dentro de la boquilla y cuerpo de la estilográfica, sin que se desenrosque el plumín al girarlo.


                  A-Plumín semi-enroscado.                         B-Plumín completamente enroscado al colector

Nótese en las fotos anteriores la porción distal o posterior del colector, diseñada de forma que encaje sin “juego”, al convertidor “Clean Filler”.


Un nuevo fracaso:

Como ya habíamos comentado en la entada previa sobre la P 75, el sistema de carga de la VP, quizás por las fuerzas a las que debía ser sometido, el hecho de que fuese necesario sacarlo para hacer cada carga (sale halando y no rotando la unidad) y, según algunos expertos, debido a la pobre calidad de los plásticos de la época, termino en los basureros de muchos estilófilos y Parker se lleno de devoluciones por lo que, a tan solo dos años de iniciada su producción, tuvo que ser suspendida. Esto hace que las piezas que están en buen estado hoy día sean tan apetecibles como la T-1, de la cual Pedro ya os ha hablado. 

El diseño en su conjunto:

Parker VP “Custom Red”

Don Doman terminó el encargo casi una década después y estuvo listo para 1962. Era una hermosa estilográfica troncocónica, con esbeltas pero robustas líneas, sin escalones, y casi sin interrupción del trazo entre cuerpo, boquilla y plumín; solo había un delgado aro que apenas servía para sujetar el capuchón, el cual entraba a presión como casi todas las de la familia Parker. 

Para la VP, el departamento de producción de Parker concentro su trabajo en cuatro colores comerciales (es posible que haya otros en los prototipos). Negro, gris y los dos que se muestran en esta entrada, el azul y el rojo. Dos capuchones fueron disponibles, lustraloy y enchapados en oro. 

A estas ocho variantes le dieron un repertorio increíble de quince (15) diferentes tipos de puntos en sus plumines y hay quienes en su época, y los habrá ahora de seguro, poseían las 4 u 8 variedades con los 15 plumines que se podían fácilmente intercambiar, ya que se ofrecían con la estilográfica o bien de manera individual.

Dos plumines, en su empaque original sin abrir, # 79: “médium left oblique” o también “Reverse Medium Oblique Italic”

La boquilla es triangular con dos de sus tres facetas estriadas, como su heredera la P 75, pero a diferencia de ésta y debido a que el plumín se fija (a rosca) en el colector y no a presión en la boquilla, en la VP no existe el aro de acero milimetrado sino que las marcas están directamente grabadas en el extremo de la boquilla. Una bella flecha, símbolo de la casa, señala el punto “cero” de la gradación. El plumín a su vez tiene una pequeña marca justo debajo del numero que lo identifica, que facilita alinearlo con la boquilla en la posición deseada, no en vano se llama “Very Personal”.

Detalle del plumín con el # 73 “Broad Stub” según la gradación oficial de Parker http://parkerpens.net/parkervp.html

El cuerpo, que es apenas un poco más ancho que el de la 61, reduce gradual y suavemente el diámetro desde el centro hasta el final sin cambios bruscos, y allí se trunca sin perder nada de elegancia, pero dando un chispazo aerodinámico que aunque no la pone en el estilo Bauhaus, si la hace limpia, simple y por qué no, “sport”.

Arriba: Parker 61. Abajo: Parker VP

Remata el conjunto del cuerpo, una “joya” nacarada al igual que la del capuchón que no tiene nada de especial ya que es idéntico en diseño, al de sus predecesoras. 


El conjunto plumín/alimentador:

Los plumines de la VP son el “fetiche” de esta estilográfica. Al entrar a rosca en el colector y por ser fácilmente intercámbiales, permiten al coleccionista tener varias estilográficas con solo cambiar de plumín. Van desde el punto de aguja “Needle Point”, hasta el doble ancho. 

Plumín/Alimentador Parker VP: Nótese lo extremadamente fino del punto, #6: “Needle Point”


A continuación muestro los tipos y la numeración correspondiente según la codificación de la casa Parker. 

Imagen disponible en la web por cortesía de Gary Lehrer 


El material de construcción del mismo es, cómo no, el oro de 14 quilates que Parker uso en todos sus modelos de gama alta. Este va encastrado en el alimentador de la misma forma que en las “75” y más recientemente, los de las Lamy Safari. 

Si el alimentador de las P 75 nos parecía pequeño, el de la VP es minúsculo, pero su funcionamiento y desempeño son impecables.

Plumín/alimentador de Parker VP (izquierda), vs “75” (derecha)

¿Cómo es posible esto?: La respuesta a esta pregunta la encontramos nuevamente en el “convertidor aerométrico” o Clean Filler, y es que, si nos fijamos bien, el convertidor incorpora una parte del sistema de alimentación en sus entrañas. Un delgado “hipo-tubo” de color negro discurre coaxialmente desde el saco de carga hasta la ampolla donde se conecta el convertidor con el colector. La camisa transparente del convertidor, a ese nivel, tiene un espacio de 2 mm, donde se alberga y quedan perfectamente alineadas, la parte distal del alimentador y el tubo que viene del saco. Es decir, el convertidor en ese segmento funge de “pseudo-tetón”, (todo esto ocurre dentro del colector, donde ocurre la capilaridad de la tinta entre sus celdas). 


Así la tinta viaja sin inconvenientes por el surco longitudinal del alimentador hasta alcanzar el plumín y finalmente el papel. 

Esto se puede apreciar mejor en la siguiente imagen, donde he extraído el colector y he puesto, plumín y convertidor, uno frente al otro, como quedarían en la cripta del colector. 


Parece que Parker pensó en todo. Adicionalmente, una pequeña junta tórica, “O-Ring”, ensamblada en el interior del conector de doble rosca que une cuerpo y boquilla, cumple la función de sellar de manera estanca el colector y, al mismo tiempo, fija el convertidor sin que esto impida el movimiento rotatorio. 

Me sorprende sobremanera la grandeza de esta gente. Todo el diseño puesto en esta tarea, que como si de un coche de fórmula 1 se tratara, volcaban esfuerzo, ingenio, recursos y creatividad para darnos un digno y fantástico instrumento de escritura. Gracias a la enorme calidad de éstos, han llegado hasta nuestros días para mostrarnos el testimonio del incesante empeño humano por conseguir la excelencia.

Después de todo, la VP es una estilográfica muy sencilla, con los mismos elementos básicos que las demás, que puso muchas de sus virtudes funcionales en una única pieza -el convertidor- y quizá por no comprenderse adecuadamente su funcionamiento y manipulación, sufrió graves consecuencias.

VP: Despiece: Obsérvese la pequeña junta tórica 

Pasó con  como con los animales que se “super” diferencian y se convierten en depredadores de una presa exclusiva, se hacen muy vulnerables y pagan un alto precio: la extinción. 

Me siento profundamente honrado y agradecido por la generosidad de Pedro Haddock, quien, sin mezquindad alguna, deja que alguna vez, ciertos intrusos muestren algo de lo que creen saber. Agradecido también a todos sus visitantes que pronto se contaran por millones y que son el mayor capital de este espacio. Espero les guste.

Mil gracias desde el otro lado del charco.

Leonardo Izaguirre Barrios
Caracas - Venezuela

Como los lectores habrán podido comprobar, Leonardo no es un estilófilo cualquiera sino un aficionado de primera línea que con sus conocimientos, su entusiasmo y su bello lenguaje, es capaz de transmitir toda la pasión que siente por las estilográficas. Gracias por compartirlo con todos nosotros, querido amigo.


martes, 3 de enero de 2017

Lo que veremos en 2017 (y lo que me gustaría ver)

Del mismo modo que hemos visto algunas plumas destacadas de 2016, veremos ahora algunas cosas de las que nos depara el futuro 2017. Algunos modelos son conocidos aunque con ligeros cambios, pero otros son novedosos. Además, he añadido aquellas estilográficas que personalmente vengo esperando desde hace años sin que las marcas se decidan a poner en el mercado.


1.- Sailor Professional Gear II


(foto: nibs.com)

El modelo Professional Gear de Sailor se va adaptando poco a poco a la competencia y crece algo en tamaño, cambia de nombre (antes se denominaba Sygma) y ofrece nuevos acabados. Todo para conseguir con esta estilográfica un éxito de ventas mayor del que ya disfruta. Para mí, el único pero que se le podía poner a la PG era su discreto tamaño. Ahora es una pluma tan atractiva como la 1911 y con una estética más al día.


2.- Platinum Plaisir Nova Orange


(foto: Cult Pens)

El color naranja ha sido objeto de ediciones especiales por parte de varias marcas. Resulta muy vistoso, alegre y bien adaptado a las nuevas tintas multicolores del mercado. Platinum ha decidido vestir de anaranjado a su conocida Plaisir, una pluma barata, de gran desempeño, que se sirve en muchos colores; el naranja le aporta un toque aún más original.


3.- TWSBI Eco Colores


(foto: Straits pen LLT) 

El éxito de la Eco es indiscutible. Es una pluma de pistón, ligera, barata, y de excelente desempeño. La calidad de sus materiales ha ido mejorando con el tiempo. Twsbi ha decidio dar un paso más en pos de su universalización, vistiéndola de colores atractivos y juveniles. La Lime Green es el primero de los que, con toda seguridad, aparecerán. Es un camino que han seguido muchas marcas con buen resultado y la propia Twsbio lo viene haciendo ya con su 580.

4.- Pilot Custom Urushi


(foto: Pilot)

Pilot pretende que la nueva Custom Urushi se convierta es su buque insignia. Es, en esencia, una 845 más grande, más gruesa, y dotada de un nuevo y fabuloso plumín #30 de impresionante belleza, similar en tamaño al de un Sailor KOP. La pluma está totalmente lacada en urushi y, aunque notablemente más cara que la 845, será un claro objeto de deseo.

5.- Lamy LX Gold


(foto: The Pen Paper)

Lamy sigue multiplicando los colores de la Lamy y se descuelga con una colección de nuevos metalizados en dorado,  paladio, rosado y gris metálico; los clips hacen juego con los estos colores. Se trata de una colección de gran atractivo que no dejará descansar a los coleccionistas de la marca.


6.- Pelikan M405 Stresemann


La casa alemana ha decidido extender el éxito de la Stresemann a otro tamaño, aparte del M805. No es algo nuevo porque el fenómeno se ha visto con la Tortoiseshell, entre otros modelos especiales. La nueva M405, en tamaño más comedido que el 800, es una pluma igualmente bella.

7.- Sailor Barcarolle


(foto: Nibs.com)

En la gama de plumas de tamaño y precios contenidos, Sailor pone en el mercado una pluma de líneas clásicas típicas de los años 70/80. Se trata de una pluma metálica que aporta algo del peso del que carecen la 1911 estándar y la Professional Gear Slim. El plumín, de oro de 14K,  es el mismo en los tres casos. Por ahora, el precio de reserva es relativamente alto.


8,. Kaweco Sport  Capuccino


(foto: La Couronne du Comte)

Kaweco es otra marca decidida a llenar el mercado con nuevos colores de viejos modelos. A la macchiato de 2016 se une ahora la capuccino, una pluma con un apetitoso color de caramelo.


9.- Montblanc Bonheur






(foto: La Couronne du Comte)

Próximamente en los distribuidores, la Bonheur pretende ser una pluma femenina de máximo lujo. Blanca, negra y con detalles rodiados, esta estilográfica reúne las características típicas de los productos exclusivos de la marca alemana. Se barajan precios que rondan los 700 euros.


10.- Faber-Castell White Sand



(foto: Faber-Castell)

Nuevo acabado de la Ambition en un precioso color arena clara con relieve guilloqueado en el cuerpo. La última versión de una pluma de gran calidad, belleza, y módico precio.


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Plumas que me gustaría ver en 2017


1.- KOP de pistón


(foto: Sailor)

Cualquiera de las Sailor KOP es un instrumento excepcional. Para terminar deconvertirla en un icono sólo le hace falta un pistón. Me consta que la casa nipona está considerando hacerlo desde hace algún tiempo pero la espera se hace eterna y parece que nunca llega el momento. Mientras tanto, consolémonos con esta estilográfica de suprema calidad e inigualable desempeño.


2.- Izumo con plumín de gran tamaño



La Izumo es, probablemente, la pluma con la mejor relación calidad/precio del mercado japonés de gama alta. Su belleza y su desempeño son extraordinarios, y su gran tamaño la convierte en una pieza impresionante. Su plumín, en cambio, es demasiado pequeño y anodino para una pluma de este porte; si montara algo  parecido al KOP de Sailor o al 30 de Pilot, la Izumo se convertiría en una estilográfica imbatible.



3.- Omas conmemorativa


(foto: nibs.com)

Me gustaría que Omas se hubiera despedido con una edición conmemorativa. Ya sé que esto es algo muy poco habitual, pero los últimos números son siempre los más entrañables. Una pluma especial conmemorativa de toda una historia hubiera sido un fantástico legado a todos los estilófilos apasionados de la marca.


4.- Pelikan 805 urushi



Soy un encendido admirador de la M805, que me parece la plumas más hermosa y equilibrada de Pelikan. La casa alemana reserva la decoración más especial, incluyendo el maki-e, para su modelo M1000, pero me gustaría ver una M805 lacada al estilo de la Pilot 845, en colores rojo y negro. Solo de pensarlo me entran escalofríos.

5.- Aurora Optima Oversize.

La Optima es una de mis plumas favoritas. Su mecánica es excepcional; su plumín impresionante y su belleza algo fuera de toda discusión. Lo único mejorable, a mi modesto juicio, es su tamaño. Una versión oversize de esta gran estilográfica, sería, sencillamente, deslumbrante.



(Foto Ken W FPN)

Espero que aquellas certezas y estas esperanzas sirvan para preparar mejor el año que nos espera. De una u otra manera, la proliferación de modelos y los movimientos de la industria, demuestran hasta que punto nuestra afición está viva.